“En los proyectos siempre aparecen problemas, pero cuando confías en la gente que está a tu lado, sabes que saldrá adelante”.
Marta Solé, Senior Associate Structural Engineer y Head of Quality Management en bis
En la recta final de la carrera, tenía ganas de empezar a aplicar todo lo que había aprendido y encontrar un sitio donde seguir creciendo profesionalmente. A través de la bolsa de trabajo de la UPC participé en un programa en Marruecos para formar a mujeres ingenieras locales en herramientas de diseño técnico.
Fue una experiencia muy intensa y enriquecedora. Tuve que adaptarme a un entorno nuevo, superar barreras culturales y entenderme en francés como podía. Mirándolo ahora, creo que aprendí sobre cómo afrontar situaciones complejas y resolver problemas sobre la marcha.
Después de esa etapa, me presenté para entrar en bis. La verdad es que no creí que estuviera preparada, pero aun así me dieron la oportunidad de incorporarme como becaria en el equipo de Marta Farrús y lo fui combinando con el proyecto final de carrera.
Me incorporé a bis en el año 2003, cuando todavía éramos un equipo pequeño. Había mucha cercanía entre todos y eso hacía que aprendieras constantemente. Con el tiempo, la empresa ha crecido muchísimo, pero si algo sigo valorando igual que el primer día es la parte humana y las anécdotas compartidas.
A veces siento nostalgia de aquella época en la que éramos pocos y compartíamos mucho más el día a día, incluso los viajes. Ahora somos muchos más y uno de los retos de la empresa es seguir manteniendo esa cercanía y esa calidez que siempre han formado parte de la manera de trabajar en bis y que nos ha hecho diferentes.
La crisis y el salto internacional
Con los años llegó la crisis y, con ella, una etapa complicada para todo el sector. Fueron momentos de incertidumbre, ajustes y mucho esfuerzo colectivo para sacar adelante los proyectos y mantener la actividad. Parte de ese impulso vino también de empezar a mirar hacia fuera y asumir proyectos internacionales.
Uno de los más importantes fue el recinto para los primeros Juegos Olímpicos Europeos en Bakú, Azerbaiyán. Recuerdo perfectamente cuando me propusieron viajar allí para supervisar el proyecto estructural y decidí asumir el reto. Fue una experiencia muy exigente, tanto a nivel profesional como personal, pues acababa de ser madre.
Guardo muy buen recuerdo de aquella etapa porque en Bakú coincidí con Xavi Martínez, que años después acabaría convirtiéndose en socio y director técnico de instalaciones de bis.
Una manera de entender la ingeniería
En bis entendemos la ingeniería como algo que va más allá del cálculo estructural. Para mí, la estructura es una parte esencial del edificio y debe estar siempre en diálogo con la arquitectura.
Trabajamos con una mirada muy ligada al diseño arquitectónico, lo que nos permite aportar mejoras y propuestas desde las primeras fases de cada proyecto. De esta manera, buscamos soluciones que no solo respondan a la estabilidad estructural, sino también al coste y la sostenibilidad.
Esta forma de trabajar requiere atención, criterio y una actitud colaborativa, buscando siempre soluciones compartidas desde la responsabilidad y el rigor técnico.
Custodiar la identidad de bis
Como responsable del área de calidad, mi trabajo también consiste en velar por la coherencia técnica de una empresa que no ha dejado de crecer. Con la expansión a Madrid y la incorporación de nuevas disciplinas como las instalaciones y la sostenibilidad, mantener una identidad común es cada vez más importante.
Para mí, es fundamental que trabajar con bis signifique recibir una misma manera de hacer las cosas, independientemente del equipo o la sede que participe en el proyecto. Por eso, dedico gran parte de mi trabajo a crear y actualizar protocolos, unificar criterios de diseño y ordenar la documentación para que todos trabajemos con una misma base.
Entiendo la calidad no como un conjunto de normas rígidas, sino como una forma de transmitir el conocimiento y la experiencia acumulados durante más de treinta años a todas las personas que forman parte de la empresa.
También creo que una parte importante de esa calidad tiene que ver con las relaciones humanas y con la manera en que trabajamos juntos.
Mi manera de entender el trabajo es estar ahí cuando se me necesita. Entiendo el trabajo como algo compartido y creo firmemente en el trabajo en equipo. Cuando hay un problema, nos implicamos todos para solucionarlo.
Valoro mucho la evolución de bis hacia una ingeniería más integral y la apuesta por la sostenibilidad y la economía circular. Al mismo tiempo, intento que cada nuevo paso se dé manteniendo el rigor técnico y la fiabilidad que siempre han definido a la empresa. Me gustaría que siguiéramos creciendo sin perder el trato cercano y la atención al detalle que nos caracteriza.
Mirando hacia el futuro
Veo muy positivo que cada vez haya más mujeres en la profesión. Creo que trabajar con perfiles y puntos de vista diferentes enriquece mucho los proyectos y también la manera de trabajar en equipo.
En el día a día, lo que más valoro es el compromiso de las personas, las ganas de aprender y la capacidad de adaptarse. Intento fomentar un entorno donde la formación continua y el apoyo entre compañeros formen parte natural del trabajo.
Con el tiempo, también he entendido que la ingeniería no solo significa resolver problemas técnicos. Al final, trabajamos con estructuras que tienen un impacto directo en la vida de las personas y en su entorno, y creo que es importante no perder nunca esa perspectiva.
Mi trayectoria en bis ha ido precisamente en esa dirección: pasar de una visión más centrada en la parte técnica a otra más amplia, donde también cobran importancia la coherencia, el trabajo en equipo y el sentimiento de formar parte de un proyecto común.
Creo que la mejor forma de demostrar lo que valemos es a través del trabajo diario, de manera natural y sin necesidad de forzar mensajes o etiquetas.

