“Soy poco dogmática. Me motivan los nuevos retos y la posibilidad de encontrar siempre maneras distintas de hacer las cosas”
Desde los primeros proyectos, en los que todo se hacía a muchas manos, hasta la consolidación de cada departamento. Desde los planos en papel hasta la primera implantación de la metodología BIM, que lideró ella misma, cuando aún era una rareza en el sector.
Y desde un puñado de personas a una estructura consolidada con más de 1000 expedientes gestionados: diferentes, complejos y llenos de soluciones creativas.
Pasión, detalle y evolución constante
“No recuerdo un solo día de decir: ‘me estoy aburriendo’. Siempre surgen proyectos nuevos, retos distintos y aprendizajes que nos obligan a estar despiertos y atentos a lo que pasa en el sector.”
Y no exagera. Porque quien la ha visto trabajar sabe que Marta es de las que se mete de cabeza. Que le interesa todo. Que combina creatividad, método y un punto de obsesión por los detalles. Por eso está al frente del Departamento de Innovación d' bis, y del equipo de IA, además de ser una de las Jefas del Equipo de Estructuras, el más antiguo de la empresa.
El valor de encontrar la mejor solución
“La parte que más me gusta de un proyecto es el principio: el momento de encontrar la mejor solución estructural. Pensarlo desde el concepto, con creatividad y conocimiento técnico. Siempre con la voluntad de ir más allá de lo estándar”.
La innovación, para Marta, es una práctica contrastada, con sentido y con calendario. No se trata de hacer lo nuevo por hacerlo, sino de saber cuándo y cómo aplicarlo. Por eso, en bis, cada avance técnico se pone en marcha cuando realmente aporta. Cuando hay criterio. Cuando la experiencia lo valida.
Eso también ha significado impulsar la sostenibilidad estructural, buscando soluciones que, además de seguras y eficientes, reduzcan el impacto ambiental y acompañen la transición hacia una construcción más responsable.
Innovar con criterio, pensar con método
En este enfoque también encaja el equipo de Inteligencia Artificial, que ella coordina: una herramienta valiosa para validar procesos, comprobar soluciones y facilitar el trabajo. Pero que aún necesita del análisis humano y del pensamiento crítico.
Marta lo afirma sin rodeos: “Tenemos un trabajo muy riguroso, muy preciso y con mucha responsabilidad. He pasado muchas noches sin dormir, pensando en si los cálculos estaban bien hechos”.
Equipos que crecen desde dentro
Quienes trabajan con ella saben que es exigente y que tiene una mirada especial para detectar talento. “Mi reto como jefa de equipo siempre ha sido hacer crecer a las personas, ayudarlas a encontrar su sitio natural y darles autonomía para decidir. En mi equipo, la evolución profesional es muy rápida. Y eso me hace especial ilusión”.
Mirada puesta en el futuro
El futuro, según Marta, pasa por aquí: por el equipo humano. Por las personas con ADN bis. “Personas apasionadas por la profesión, con capacidad para resolver retos y con una cultura del esfuerzo muy arraigada. Esto no es fácil, pero cuando alguien encaja, sabe que aquí puede crecer”.
Después de todo este recorrido, Marta lo tiene claro: es momento de reivindicar el valor de la profesión. “No solo como ingeniería estructural, sino como ingeniería integral. Ahora que podemos ofrecer un servicio global, tenemos la responsabilidad de recuperar el prestigio que la profesión merece. Y hacerlo con un compromiso claro con la sostenibilidad, que en el campo de las estructuras se ha convertido en una prioridad y una responsabilidad con las generaciones futuras”.
Y si hay alguien capaz de liderar ese camino desde dentro, es ella.

