Para los estoicos, la realidad es un engranaje unificado donde cada parte afecta al todo. Bajo esta premisa, la única forma de mantener la armonía universal y cumplir con el deber propio es cuidar cada acción individual, ejecutándola con rectitud y disciplina en el momento presente.
Es una idea que nos resulta familiar. En ingeniería, cada cálculo, cada detalle, cada decisión que nadie ve forma parte de un conjunto mayor. Y el pasado 11 de junio, durante unas horas, ese conjunto mayor tuvo forma de fiesta.
300 personas se dieron cita en la terraza de nuestras oficinas, con una de las vistas más bonitas de Barcelona como testigo, para celebrar nuestros 35 años.
La celebración comenzó en el corazón de nuestra actividad cotidiana. Los asistentes realizaron un recorrido por nuestras oficinas, el espacio donde nacen las ideas y los proyectos, antes de subir a la terraza.
Abrir nuestra casa y compartir ese espacio para disfrutar de la velada con tanta gente que forma parte de nuestra historia fue un verdadero privilegio.
La tarde se abrió con un vídeo, «Lo que no se ve», que pone voz a algo que llevamos años defendiendo: el trabajo de la ingeniería se nota cuando no se nota. Cuando un edificio funciona, cuando todo está en su sitio y nadie repara en ello, hay detrás 35 años de conocimiento, cálculo y personas dedicadas a que así sea.
Por eso nos gusta decir que «proyectamos una ingeniería que la arquitectura se enorgullece de mostrar»: porque lo que normalmente es invisible merece tanto reconocimiento como lo que se ve.
David Garcia Carrera, fundador, socio y CEO de bis, emocionado por la gran asistencia, agradeció a todos los presentes (amigos, compañeros, colaboradores y clientes) la confianza depositada en estos 35 años. Habló de una red de relaciones construidas proyecto a proyecto, que son, en el fondo, nuestra verdadera historia. Y cerró con una idea que nos define bien: seguimos haciendo que lo difícil parezca fácil, sin ruido, de forma discreta y construyendo siempre con las mejores personas.
Pero más allá de lo que se dijo desde el escenario, lo que de verdad quedó de esa tarde fue ver cómo, durante unas horas, se difuminaron las fronteras entre compañeros, clientes, colaboradores e incluso competidores, y quedó lo realmente importante: las personas con las que hemos compartido esfuerzos, retos y éxitos. Fue también la ocasión de reunir a todo el equipo y compartir un rato con compañeros con los que no coincidimos en el día a día, y de recibir en nuestra propia casa a clientes y colaboradores que quisieron acompañarnos y disfrutar con nosotros de esta gran noche. Se notó el mimo y la dedicación de quienes organizaron cada detalle, y se notó, sobre todo, la satisfacción de saber que, para muchos, formar parte de este proyecto significa algo potente.
Fue realmente bonito. Muchas gracias a todos los que hicisteis posible una noche inolvidable y a quienes continuáis acompañándonos en este camino.












